miércoles, 8 de julio de 2009

EXPRESIÓN ORAL Y RUIDO



La expresión oral se presta magníficamente como caja de resonancia para los ruidos de comunicación más diversos, mortificantes y disociadores. En la teoría científica, el concepto de «ruido de comunicación» (Communication Noise) se vincula con una limitación esencial en la transmisión de cualquier mensaje que circule a través de un canal determinado. Existen dos clases de ruido: el primero se denomina «ruido de canal» y consiste en cualquier manifestación física o sensorial que entorpeciera la correcta recepción de un mensaje: neblina en la pantalla del televisor, ruidos de estática en una emisión radial, letra muy pequeña en la impresión de una revista, impresión sobrecargada o llena de borrones en la página de un periódico, tartamudeo de alguien que habla, etcétera. El segundo se denomina «ruido semántico», y consiste en la interpretación errada de un mensaje. Esto sucede cuando alguien dice «esto es verde», y su interlocutor entiende que «aquello es verde» o que «esto es azul». El ruido semántico acompaña casi todas las manifestaciones de la comunicación humana, ya sea que los mensajes circulen por canales de comunicación masiva o por canales interpersonales. Sin embargo, su incidencia es mucho mayor cuando se realiza la transmisión oral de cualquier información de boca en boca. Abraham Moles y su equipo de investigadores han explicado claramente la sucesión de aberraciones conceptuales que acompañan a cualquier transmisión de tal índole con un ejemplo hilarante, incluido en el capítulo sobre «Rumor» de su libro «La Comunicación y los Mass Media» (Ediciones Mensajero, 1985, páginas 620/621), que a continuación transcribo.
a) El capitán al ayudante:
«Como usted sabe, habrá mañana eclipse de sol, cosa que no ocurre todos los días. Haga salir a los hombres hacia el campo de maniobras a las cinco de la mañana en traje de campaña. Podrán ver el fenómeno y les daré las explicaciones necesarias. Si llueve, no hay nada que ver; en tal caso, deje a los hombres en el cuartel».
b) El ayudante al sargento:
«Por orden del capitán, mañana por la mañana, a las cinco, habrá un eclipse de sol en traje de campaña. El capitán dará las explicaciones necesarias en el campo de maniobras. cosa que no ocurre todos los días. Si llueve, no hay nada que ver, pero entonces el fenómeno tendrá lugar en el cuartel».
c) El sargento al cabo:
«Por orden del capitán, mañana por la mañana, a las cinco, apertura, del eclipse en el terreno de maniobras: los hombres estarán en traje de campaña. El capitán dará las explicaciones necesarias en el cuartel sobre ese raro fenómeno si acaso lloviese, cosa que no ocurre todos los días».
d) El cabo a los soldados:
«Mañana, a las cinco, el capitán hará que se eclipse el sol en traje de campaña con las explicaciones necesarias sobre el terreno de maniobras. Si por casualidad lloviese, ese raro fenómeno tendría lugar en el cuartel, cosa que no ocurre todos los días».
e) Los soldados entre sí:
«Mañana muy temprano. a las cinco, el sol en el terreno de maniobras hará eclipsar al capitán en el cuartel. Si por casualidad lloviese, este raro fenómeno tendría lugar en traje de campaña, cosa que no ocurre todos los días».